Obstinado el ego en él iluminarse, torna más oscura la vida si cabe. Porque no hay división que certezas hable, espejismos que muden en realidades, inexactitudes que sean viables, ni pesar que con ansiedades se calme.
Más, milagrosamente, sin dolor, aneja a uno, la liberación del ego se obtiene en nuestro hondo ser: ver pausados el flujo temporal, sin miedo, indiferencia o avidez; respirando los instantes con paz indivisa, enraizados al aquí y ahora según florece el Amor Infinito que DIOS VIVO nos dio.
-Un servidor del DIOS VIVO-

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