Nunca hay extraños para el infinito Amor de DIOS; en cambio, el orgulloso ego de todos desconfía. Porque DIOS VIVO es perenne acogida santa que jamás desprecia ni engaña, poderosa bendición liberadora de horrores e infamias, reposo feliz del fatigado, claro y veraz entendimiento disipador de cualesquiera confusión, inefable paz reconfortando al arrepentido de guerrear, comunión de vida de quienes se sentían aislados y gloria de plenitud eterna para todos los que lo buscan de corazón; mientras el ego, que siendo nada pretende ser todo en exclusiva, no es más que su mendaz e inverosímil némesis, malgastadora de todas las Divinas gracias y bendiciones.
-Un servidor de DIOS VIVO-




























