Tras sus rejas nos quiere 'la serpiente antigua' o diablo, pregonando total libertad en la carne, excluyendo al Espíritu y alentándonos a escoger la separadora y temporaria identificación egoica (infernal y recelosa distorsión de lo real), con la que mediante argucias, en lugar de sus falsamente prometidas alegrías, inmisericorde precipita a la inevitable congoja que deviene por el olvido de nuestra común y eterna plenitud de Almas en DIOS VIVO (Bienaventuranza, Verdad y Amor). Pues, con premeditada perversidad, nos tienta a considerar como libre albedrío el esclavizador hacer lo que a uno egoicamente le venga en gana revueltamente encerrados los unos contra los unos en una profunda y oscura mazmorra, acotada por cuatro gruesos muros llamados soberbia, miedo, envidia e intemperancia, y decorados como si fueran luminosa autoestima, seguridad, justicia y espontaneidad.
Ojo avizor, por tanto, y no confundamos lo que en esencia niega al Amor Verdadero con el Amor Verdadero, ni tomemos las divisoras tinieblas carnales por la cohesiva Luz del Espíritu. 'La serpiente antigua' o diablo, recordemos, miente homicidamente desde el principio de los tiempos hasta el final de estos, y muchas veces, con taimada maña, propicia e infla egos para atraparnos en su oscuridad disfrazándose de ángel de luz.
-Un servidor de DIOS VIVO-





























