Mente serena en el ahora. Corazón abierto al aquí. Acción fraterna, siempre. Presencia libre de prejuicios con la vida toda. En cuanto -sabionda- la arrogancia agita el ramaje, la cobarde malicia impera en sus raíces.
¡Ojo avizor! Que los poderíos del mundo no nos engañen con hipnóticas y enmascaradas soflamas en nombre de lo bueno para los gobernados o fieles, pero mediante las cuales -con astucia diabólica- promueven lo malo. Todos sus impostados ingenios, ocultamientos e imposiciones maquinadas, en cuanto se reconocen los egoicos fundamentos sobre los que se basan, pierden su aparente dominio, sustentado tan sólo por una sugestiva teatralidad, difusora de alarmantes mentiras divisoras fingiendo inclusividad, con la que intentan alienar a las gentes para la consecución de sus malévolos y elitistas fines.
-Un servidor de DIOS VIVO-




























