Comunicación precisa y clara: DIOS VIVO habita en nuestro más íntimo y esencial ámbito existencial. Y, si sinceramente es anhelado y buscado en el hondón del ser, aprendemos lo veraz desdeñando lo banal, y, con milagroso asombro bienaventurado, lo que estaba velado resplandece sin impedimentos. Entonces, ¡aleluya! Sin la distorsión de personales memorias egoicas, en Su invicta gloria el Santo de los santos se nos manifiesta, dona, irradia, fortalece y bendice, colmándonos de jubilosa paz el alma.
En adelante, como Hijos/as de DIOS, nos alienta y emplea para, entre las aciagas tribulaciones e inesperados sinsabores que a todos -unos antes, otros después- las terrenales fatigas de la carne conllevan, acercarnos o ser acercados a aquellos que prestan atención al corazón y no a las apariencias y ofrecerles la esperanzada alegría de vivenciar la eterna salvación del Espíritu.
No desfallezcas ni distraigas pues, hermano/a en la Luz, con las cargas y divagaciones de los otros que, por su apego a lo disgregador, solapado y competitivo, no quieren vernos -ni saberse- en providente gracia, y muestra animoso la exquisita liviandad del misericordioso Amor plenamente solícito con el que DIOS VIVO, sabes, a quienes de cierto -humildemente- lo anhelan y piden, los descarga de la egoica pesadez mundana que los aislaba, enfrentaba y reconcomía hasta una muerte ignorante de la resurrección del Espíritu.
-Un servidor de DIOS VIVO-




























