Por las hendijas de una pusilánime voluntad subordinada a la perversa tentación de mundana seguridad ofrecida por el miedo (ego), penetran imperceptibles las actitudes que provocan e incitan en uno mismo, y por extensión relacional en el entorno circundante, la codiciosa rivalidad, el angustioso desánimo y el infame olvido de la Buena Voluntad del vivificante Amor del Eterno Reino de DIOS VIVO, imperantes en este mundo sometido en su gran mayoría a la mera carnalidad que el diablo o 'serpiente antigua' ensalza.
-Un servidor de DIOS VIVO-




























