Reconocer en las enseñanzas de Cristo Jesús a DIOS VIVO es encaminarse por la senda angosta que la egótica mundanidad evita, pero la única que conduce con providente seguridad a la Plenitud Eterna del Reino de los Cielos.
Luz inapagable y Paz inefable para el que, más allá de las apariencias, quiera ver: sólo quien aplica el magisterio de Jesús, de cierto ama; y sólo quien de veras ama, vive henchido de paz en su alma; y sólo un alma en paz, derrota temores y angustias.
-Un servidor de DIOS VIVO-




























