Nada realmente valioso se obtiene extraviándose en oscuridades sensorias cuando íntimamente se anhela la luz del Espíritu. ¿Para qué perseguir —ávidos— lo caduco en detrimento de lo imperecedero? ¿No es absurdo e inútil batallar —sañudos— seguras derrotas? ¿De qué sirve, finalmente, el mundano y temporario éxito personal si se fracasa en la eterna expresión amorosa del Alma? ¿Qué consuelo auténtico podría experimentar en sus pugnas quien con ciega altanería siembra en su prójimo desconsuelo? ¿Por qué, entonces, elegir las tramposas y embusteras promesas de Satanás teniendo ya la plenitud de DIOS VIVO en el núcleo mismo de nuestro ser?
Honestidad interna y externa, observación ecuánime, constancia, quietud mental, meditación, oración, humildad, sublime revelación Crística, liberación del apego carnal, entereza, Paz, Amor, Verdad y acción correcta. ¡El albor sin mácula despunta invicto tras reconocerse y repararse los yerros cometidos por el túrbido egoísmo que soñaba sus especiales brillanteces imposibles!
-Un servidor de DIOS VIVO-





























