Sólo busca el pan y lo consume, quien tiene hambre.
Sólo busca el fuego y lo acoge, quien tiene frío.
Solo busca la verdad y la oye, quien es llano.
Para que prendan las ramas, la leña ha de estar preparada, seca y reunida. Vigilemos que nuestras almas se hallen igual, para así estar en disposición de recibir la llameante efusión del Espíritu Divino, que a todo lo ajado, errado e impío, renueva, adecua y santifica.
Y en la jornada del adiós -tras bravíos vaivenes- quienes al verdadero Amor leales permanecen, de la frágil carne mortal serenos se desprenden y en sus cuerpos incorruptibles -triunfantes- resplandecen.
-Un servidor de DIOS VIVO-




























