Un niño llora por un trozo de pan
junto a sus padres, que no lo pueden dar
como si de una ambrosía se tratase.
Otro niño llora por clasistas desdenes
ocultos tras promesas siempre incumplidas.
Más niños lloran, según las multitudes
al dinero adoran y le rinden culto.
Y, niño tras niño, gimen olvidados
por este hedónico obrar que impone luto
donde debía haber vida en comunión.
¡Cuántos evitables llantos hay derramados,
mientras la sociedad ciega e insensible
lasciva, avarienta, altiva y belicosa,
va tras la gloria del poder personal!
¡Enjuguemos sus lágrimas hoy, aquí!
Sí, muchos niños lloran en este mundo
afligidos por tanto homicidio hipócrita,
por tanta maldad fingiéndose bondad.
Más, mostremos como DIOS VIVO -a quien ama-
concede a su tiempo eterna unicidad.
¡Jóvenes, mirad vuestro corazón puro!
¡No os dejéis engañar, ni un segundo más,
por esta impía humanidad inhumana
y naced del Espíritu, 'Niños Nuevos',
'Hijos de Hombre' a la plenitud Divina!
-Un servidor de DIOS VIVO-