No hay magenta sin añil, gualdo, ocre, rosáceo, glauco o gris; fulgentes tonalidades armoniosamente combinadas en la alba comunión que la zaína ausencia jamás puede realmente suprimir... En Espíritu y Verdad somos de la Luz, del Amor, de la Eterna y Bienaventurada Plenitud de DIOS VIVO, y cada Hijo/a del Altísimo aporta su característico matiz, su significativa pincelada embellecedora del celeste lienzo infinito de la Divina Creación.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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