Plantearse sinceramente, sin juicios ni suposiciones, ahondando en la raíz misma del pensamiento, que todo aquello que se sabe desde el sesgo de la inteligencia y la memoria meramente personal puede ser equivocado (reconociendo que ciertamente no se sabe), mientras que aquello que las trasciende pudiera ser verdadero, apertura la consciencia a su genuino despertar, a la auténtica sabiduría, al directo y esencial conocimiento vivencial allende los limitados conceptos y las debatibles teorías.
-Un servidor de DIOS VIVO-
