Sentirse ajeno al prójimo y buscar sólo el propio interés conlleva vivir a destiempo en el tiempo, nutriendo ilusorios complejos y competitivos egos acomplejados como si fueran la realidad del ser. Mas, DIOS VIVO es Amor, y no hay complejidad alguna que de cierto le eclipse, ni nadie ni nada puede en verdad ser aparte Suyo.
Abstraerse en lo pretérito o imaginarse en lo futuro desvirtúa la realidad presente con sueños que devienen pesadillas. Por eso, seguir la inercia del pensamiento egoico, buscando un cambio ciertamente significativo en lo nucleico de nuestro ser, es un descabellado y terrible yerro que, en vez de conducir a una feliz vivencia distinta a la íntima pesadumbre que quiere erradicarse, encamina inexorable al doloroso desconcierto y pesar de siempre; porque teorizar no es experiencia, creer conocerse no es conocerse, suponer no es saber, soñarse despierto no es despertar y planificar nunca garantiza el éxito.
Ahora es el lugar y aquí el momento, puesto que entorno y consciencia no están separados y el desarrollo histórico humano es un presente continuo disfrazado de partes escindidas en aparentes tiempos que en su común núcleo nunca han estado realmente escindidas de la eternidad. Principio profano y Consumación Sagrada convergen siempre en el Amor Divino perennemente presente. Quien tiene oídos para oírlo, medita y ora con corazón sincero aquí y ahora. Quien tiene ojos para verlo, mira allende lo aparente ahora y aquí. Quien encarna el Mensaje de Cristo Jesús, se sabe templo del Espíritu Santo y obra sin dilación para la comunión de Espíritu.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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