domingo, 1 de noviembre de 2026

ÚNICAMENTE POR EL SANTO DE LOS SANTOS, SOMOS SANTIFICADOS

    
De cierto, el Santo de los santos a todos y a todo santifica. Sencillamente porque nada real es ajeno a la santidad que se despliega en la gloria de la inefable unicidad del Eterno Amor de DIOS VIVO. Por eso, ¡aleluya! En lo caído, ser alzados es un regalo que la Verdad Divina no escatima ni regatea a quienes a ella humildes apelan. 
    Recobrar la santidad original —perdida por la inicua y separativa identificación temporal/egoica— jamás será el resultado de un esfuerzo personal por alcanzar una hipotética perfección ideal que, con vano orgullo, continúe juzgando correcto que en la vida hay consciencias y esencias nuclearmente separadas. Al contrario, la bienaventuranza de lo santo se hace patente mediante el sencillo, consciente y libre renuncio a que las cosas sucedan como los deseos/miedos personalistas pretenden. ¡Y, de súbito, DIOS VIVO se revela en un indisolublemente comunal «Nos» imperecedero! ¡Todos los llantos y quebrantos que la angustia de muerte ocasionaban se convierten en júbilo y plenitud de vida!

-Un servidor de DIOS VIVO-


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