Para vivir una vida plena de verdadero sentido en este mundo insensato plagado de tribulaciones, mentiras y zozobras, como aconsejó en una charla -el viernes pasado- una sabia mujer, cuyo nombre no recuerdo, pero sí la pureza de su alma: "no se trata tanto creer en DIOS, como de CreerLe".
Indudablemente, he ahí el quid de la auténtica transformación espiritual.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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