miércoles, 19 de agosto de 2026

O LA LUZ DE DIOS VIVO O LAS TINIEBLAS DEL HOMICIDA DIABLO


Arritmia. Tiniebla. Discordancia. Disyunción. Maldad. Miedo.
Diabólica asechanza antigua dilatándose en el tiempo.
Juzgar lo conveniente desde la sensación de inconveniencia
desajusta, más si cabe, aquello que se desea ajustar.
Saber o desconocer: he ahí la raíz de todo dilema.
¿Mienten los sentidos carnales o sólo yerran?
Acumular éxitos terrenos para la muerte es estupidez con ínfulas sabiondas,
repitiendo una y otra vez insatisfacciones esperando que satisfagan.
Pesada armadura mohosa y desvencijada...
¡Ninguna osamenta se goza o lamenta!

El Alma, en los versos, exuda eterna esencia de plenitud,
bellamente expuesta a oídos y ojos hartos de la tosca banalidad mundana.

Ritmo. Luz. Armonía. Comunión. Bondad. Amor.
Sublime contemplación intemporal liberando siempre ahora.
Considerar los frutos para enjuiciar el árbol no disparata;
antes bien, revela su naturaleza original.
Compartir o acaparar: he ahí la raíz de todo encuentro.
¿Escuchas la voz del Alma o del diabólico ego?
Prescindir de apegos y aversiones terrenas es tino que enseña la Verdad:
únicamente es valioso lo fraterno, sagrado e imperecedero.
Liviana armadura cohesionada e invencible...
¡Y el Alma resucita por la gracia del Amor Divino!

-Un servidor de DIOS VIVO-


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