Arritmia. Tiniebla. Discordancia. Disyunción. Maldad. Miedo.
Diabólica asechanza antigua dilatándose en el tiempo.
Juzgar lo conveniente desde la sensación de inconveniencia
desajusta, más si cabe, aquello que se desea ajustar.
Saber o desconocer: he ahí la raíz de todo dilema.
¿Mienten los sentidos carnales o sólo yerran?
Acumular éxitos terrenos para la muerte es estupidez con ínfulas sabiondas,
repitiendo una y otra vez insatisfacciones esperando que satisfagan.
Pesada armadura mohosa y desvencijada...
¡Ninguna osamenta se goza o lamenta!
El Alma, en los versos, exuda eterna esencia de plenitud,
bellamente expuesta a oídos y ojos hartos de la tosca banalidad mundana.
Ritmo. Luz. Armonía. Comunión. Bondad. Amor.
Sublime contemplación intemporal liberando siempre ahora.
Considerar los frutos para enjuiciar el árbol no disparata;
antes bien, revela su naturaleza original.
Compartir o acaparar: he ahí la raíz de todo encuentro.
¿Escuchas la voz del Alma o del diabólico ego?
Prescindir de apegos y aversiones terrenas es tino que enseña la Verdad:
únicamente es valioso lo fraterno, sagrado e imperecedero.
Liviana armadura cohesionada e invencible...
¡Y el Alma resucita por la gracia del Amor Divino!
-Un servidor de DIOS VIVO-

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