Hay comodidades que incomodan el flujo natural de la vida e incomodidades que nos acomodan al sitio justo que se ha de estar, ya que situarse por personales preferencias acaba siempre por desubicar de lo Indiviso. Por eso, departir con gentes poco o nada conocidas es una fructífera actitud para el despertar de la conciencia de aquellos que por naturaleza tienden a la soledad, mientras que para los innatamente sociables, sin embargo, la más óptima disposición es aquella que no rehúye vivir amplios espacios de soledad. Pues, la unicidad del Espíritu deshace y trasciende dualidades de egoica tendencia.
Es por esto que, despertar a la Luz de la Verdad Divina no sea realmente complicado, pero sí muy intenso e íntimamente confrontante para el divisor razonar.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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