En su Infinita Sabiduría, DIOS VIVO bendice el Bien común: el Supremo Bien de toda Su Indivisible Creación.
Desear, pedir o exigir una bendición especial o superior a los demás es arrogante ignorancia y supina ceguera esencial empujando, engañosamente, a caer en las dolorosas simas del debilitante y doloroso mal. Porque ningún Hijo de DIOS VIVO, sea cual fuere su peculiar gracia, es más o menos que otro Hijo de DIOS VIVO; ya que todos, cual uno solo, comulgamos en Divina Unicidad, y lo que Es de uno, es -en verdad- de todos. He ahí, la Invencible Fortaleza Divina en fraterna unicidad eternamente convivida.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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