Conceptualizar la vida del Espíritu, creyendo conocer como obtener lo humanamente inconcebible e inaprensible, es engañarse con vana palabrería que el tiempo revela egoica, obsoleta e inútil.
Ningún templo erigido en el mundo es tan sagrado como el propio corazón rendido a la gracia Divina, ni existe oración tan poderosa y plenificante como aquélla que, con humildad fraterna, de él surge con sincera gratitud. Pues, en lo profundo de nuestro ser en comunión con el Espíritu de DIOS VIVO, sabemos que todo lo esencial para el despliegue de una vida fructífera en Verdad, Dicha y Amor, de seguro nos es dado.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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