DIOS VIVO se derrama
sobre las almas rotas
cansadas de ser muros
guardianes de recelos.
Y, como tierra seca
cuando la lluvia vuelve,
ablandadas sonríen
tras vislumbrar la senda
que a la plenitud lleva
junto a frescas corrientes
danzarinas que sacian
el anhelo sincero
por la Divina unión.
Un servidor del DIOS VIVO-

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