Las configuraciones formales siguen al pensamiento. Nunca a la inversa... En el tiempo, hoy siempre es un florecer del ayer dirigiéndose a un mañana que, por la gracia derramada por el abandono de todo egoico anhelo, finalmente quede libre de potenciales futuros y descanse de nuevo en la intemporal comunión de vida eterna exultante del DIOS VIVO.
-Un servidor del DIOS VIVO-

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