Amigos, de todo aquello que nos ata a lo mundano impidiendo el ingrávido vuelo del alma, nos vemos libres en cuanto atendemos únicamente, y sobre todo, a lo santo, misericordioso y Divino en nuestros corazones; quedando receptivos a ser en la Fecunda e Indivisa Plenitud de 'EL QUE POR SIEMPRE ES', tras alejarnos -como de venenosa sierpe- de todo aquello que era ufana e infructuosa apariencia fomentadora de divisoras, temporales y competitivas apetencias egóticas que sin excepción acarrean sufrimiento y aflicción.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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