La auténtica y vera vida es del Espíritu. Proviene de DIOS VIVO, no de lo tangible, nunca de la carne y sus ojos, jamás del temporario cuerpo/mente egoico y sus arrogantes vanidades desiderativas de lo mundano. Ya que lo real y verdadero -por naturaleza- es incuestionable y perenne. Así que, lo no eterno o fraccionable es falso e irreal.
Por eso, percibir límites es atestiguar ilusiones y sentir amores especiales hacia unos frente a otros es un amar parcial; mas, el Amor per se es total, o no es Amor, y ver y anhelar materiales horizontes es -sin excepciones- un ver y un anhelar escaso e incompleto.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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