Y libera el poeta, con canoro ritmo,
la poesía que en su hondón bulle
en peregrinos versos volanderos
más allá de lo cotidiano,
allende los límites de su tiempo,
sin urgencias ni demoras,
ignorando muros, desdenes y censuras...
Veraz en la universal intención,
muere a su propia imagen
para que sea fértil la palabra
que une corazones en un mismo latir.
Lo oculto -que no muerto- revela,
para que brille la noche como día
mostrando nuestra esencial pureza.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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