Imponerse sobre el otro no es Amar, prejuzgar nada tiene que ver con la Verdad y justificarse señalando acusadoramente a los demás es lo contrario a la Bondad.
Cuando el desprecio y el prejuicio anidado en lo profundo de un alma despechada hiere con flechas ponzoñosas el corazón desprevenido de su prójimo, interpretando lo que no fue como un hecho y lo imaginado como prueba de cargo en su contra, no hay palabras que sirvan de concordia, en su furia ciega no puede (ni quiere) comprender que toda herida no sanada en uno clama venganza frente a todo y contra todos, presumiéndola -engañosamente- como justicia.
DIOS VIVO nos Ama a todos por igual. Si no se puede convivir en paz con alguien, sigamos nuestro camino libres de rencores, confiándole ese afecto removido a la Bendición segura de la Divina Providencia; no lo injuriemos, maldigamos ni presionemos para que en lugar de un hermano sea nuestro criado o un robotito al albur de nuestro capricho.
-Un servidor de DIOS VIVO-

No hay comentarios:
Publicar un comentario