Evitemos caer en la trampa de creernos más que el Creador forjando personales destinos a la medida de unas expectativas ajenas a la comunión universal con la vida toda. Humildad es liberación y no un santurrón autobombo egoico hipócritamente disfrazado de piedad, según cree merecerse lo celestial férreamente asido a las cosas terrenales, que jamás entrará en el reino de los Cielos.
Indudablemente, no existe voluntad ajena a la de DIOS VIVO (Amor Infinito); tan sólo un tentador empecinamiento cautivo del apego a la perecible carnalidad, inculcado por 'la serpiente antigua' (diablo o satanás), que anubla el entendimiento con egoístas embelecos que maliciosamente ocultan y niegan el profundo saber que en nuestras Almas mora, procurando hacerlas olvidar que ejercer la Divina Voluntad es en esencia, a decir verdad, nuestra voluntad real, genuina libertad e inagotable fuente de vital plenitud.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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