El ego, ávido de Amor, lo envidia.
Y sufre codiciando gozar...
Niégalo.
Es el Amor, auténtica Dicha.
Y en la vera Dicha, Plenitud.
Somos, de veras, cuando no apoyamos vanidades.
De cierto, unimos cuando no ensalzamos lo carnal.
Hallamos vera dicha, cuando aceptamos lo adverso.
De cierto, vivimos cuando no tememos morir.
Y amamos, de veras, cuando no exigimos ser amados.
El Alma, llena de Amor, se dona.
Y lo acrecienta según se da...
Afírmala.
En la vera Plenitud, DIOS VIVO.
Y en DIOS VIVO, ¡eterna comunión!
-Un servidor de DIOS VIVO-

No hay comentarios:
Publicar un comentario