Quien tenga entendimiento, no se autoengañe. Y con profundo y humilde discernimiento, entienda y despierte.
No ver la realidad, bajo ningún aspecto, implica que ésta no exista. El sol, ni siquiera para los ciegos, puede ser oscuro. El presente siempre está presente, obvio, claro, aun en el erróneo considerar al espejismo del tiempo como verídico (ceguera); por lo que únicamente, en este mundo receloso y batallador de ayeres contra futuros, empleando una divisora inteligencia pervertida como si fuera clara, puede atisbarse la cierta plenitud del Cielo (Luz del Espíritu, Amor Eterno, DIOS VIVO) cuando se abandona el arrogante apego egoico a lo efímero y su subsecuente temor a perderlo, que no era sino la aparente oscuridad y muerte inoculadas en el corazón humano por la 'serpiente antigua' (diablo o satanás).
-Un servidor de DIOS VIVO-

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