domingo, 23 de noviembre de 2025

NO PUEDE TRIUNFAR EN EL MUNDO AQUELLO QUE NO ES DE DIOS

    
Escoger un bando por su aparatoso poderío mundano, plegándose a sus dictados esperando la obtención de ventajas propias, mientras se desprecia la universal Ley fraterna por DIOS VIVO dada, es escoger el bando equivocado pensando neciamente que se ha optado por el idóneo.
    Sencillamente obvio, albo como la nieve en la amanecida de un día raso libre de nubarrones: no ha habido ni habrá sobre la faz de la tierra fuerza o dominio que doblegue el poder Divino por mucho que durante un tiempo en el tiempo así lo parezca.
    Vigilemos con prudencia. Miremos lo profundo que hay tras las palabras que suenan melosas: pueden esconder venenos. Obedezcamos siempre los consejos del Amor Verdadero y Universal. Escuchemos únicamente la Palabra Viva de DIOS PADRE, y que Cristo Jesús extendió en carne, sangre y Espíritu.
    ¡Regocijémonos! ¡No flaqueemos en los días de la tribulación, ni nos arredremos ante la hora amarga! Humildad. Amigabilidad. Respeto mutuo. Generosidad. Misericordia. Dignidad. Luz. La Bestia, la serpiente antigua o el diablo, ya perdió su malévola lid desde el principio, arderá sin duda en el lago de azufre. Ignoremos sus seductores engaños que, usando falsos profetas y ministros, prometen a los incautos que les obedecen aquello que finalmente van a sustraerles. El mal es una aberrante e indigna distorsión del Bien, una feroz pesadilla estimada vigilia, una mentira coronándose verdadera, una palabrería interesada y arrogante predicando desapego y ecumenismo, un cobarde y vil disimulo vestido de teatrero arrojo, un desenfreno antinatural e irredento buscando ser aceptado como natural, una oscuridad envidiosa que odia el blancor inmaculado de la mirada ardiente del santo jinete (Cristo Jesús) que, entregando voluntariamente su vida por el Sumo Bien de la humanidad, venció en la cruz a la desesperanza de la carnal muerte tras resucitar al tercer día en, por y para la gloria del PADRE ETERNO.
    ¡Aleluya! ¡Bendiciones! ¡Despertemos del engaño diabólico! Todo el mensaje de las Escrituras -desde el Génesis hasta el Apocalipsis- es la revelación de esta certeza: NO PUDO TRIUNFAR EN EL MUNDO AQUELLO QUE NO ES DE DIOS.

KHAAM-EL
 
(Un servidor del DIOS VIVO)


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