El Amor, siempre el Amor; la honestidad, en toda circunstancia la honestidad. En la comunión fraterna y generosa brilla sin mácula la Verdad y la Vida, porque la genuina vida espiritual no exige tanto hacer obras excepcionales en nombre de DIOS VIVO como ser excepcionales en la sencillez de nuestras vidas cotidianas, sin descuidar (ojo) que puntualmente se nos pueda demandar lo primero.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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