Benditos aquéllos que no bregan sólo en su propio beneficio, sino que se ocupan del bien del cuerpo y el alma de todos. ¡Gracias, oh DIOS VIVO! La luz de sus almas no será dañada u oscurecida jamás, ni en este mundo transitorio ni en el eterno y espiritual.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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