miércoles, 14 de octubre de 2026

DESHACIMIENTO DEL EGO, DIVINA PERFECCIÓN

 
   
En un mundo caduco, egoísta, mentiroso, 
impaciente, vanidoso, ignorante, temerario, confuso, belicoso, lascivo, grosero, codicioso, huidizo, hipócrita, malévolo, apelemos a la eterna fortaleza del Espíritu Santo. Abandonemos las sugerentes tentaciones que «la serpiente antigua» o diablo —a través de hacernos creer que somos egos separados del resto de la vida— nos impelía a adoptar equivocadas decisiones, conducentes todas ellas a infiernos que, falazmente, nos prometía como cielos. Seamos, en consecuencia, generosos, veraces, pacientes, humildes, discípulos, prudentes, atentos, pacíficos, mesurados, amables, solícitos, desprendidos, honestos, bondadosos, como Cristo Jesús nos enseñó.
    Así fue, es y por siempre será la sagrada senda que conduce con seguridad de un mundo de corrupción y muerte al inmarcesible Reino de los Cielos, sacándonos de la carcelera tierra de la imperfección diabólica merced al espiritual empeño de ser perfectos como nuestro Divino Creador (DIOS VIVO). Seamos, por tanto, misericordiosos con nuestro prójimo y con nosotros mismos, con todos cuan uno solo: perdonémonos y rectifiquemos, comprensivos, nuestros yerros y egoísmos; perdonemos e invitemos a rectificar, comprensivos, los yerros y egoísmos ajenos; amémonos y amemos de veras desprendiéndonos con la ayuda del Altísimo de egoicos apegos... Y la sagrada senda —estrecha y mundanamente ardua— se desplegará, milagrosa e iluminadora, según la paz de DIOS nos guía desde lo más hondo de nuestro ser jornada a jornada dándonos espirituales alas a la pesadez carnal.

-Un servidor de DIOS VIVO-


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