Cristo Jesús enseñaba mediante parábolas y metáforas lo esencial e inefable, porque la engañadora «serpiente antigua» o satanás —tentadora y forjadora de identificaciones egoicas con las que precipitarnos inmisericordemente al abismo de constantes sufrimientos y angustias hasta una muerte considerada el final— desconocedora de la poesía y armonía de la eterna comunión Divina, que las almas que sinceramente lo buscan (las sencillas, humildes, inocentes y confiadas como niños junto a sus amorosos padres) si reconocen. Y así (al no poder entender el cálido fondo de Amor Universal mediante el frío raciocinio diabólico de su separatividad) jamás interfiera realmente en el plan de DIOS VIVO para rescatar a la humanidad de sus malvadas garras
-Un servidor de DIOS VIVO-

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