Obvio. Simple es lo sencillo; mientras, sin embargo, complicado es lo enrevesado. Suponer que regresan desvanecidos yoes ilusorios (egos) a la ilusión del temporal mundo inestable como otro yo (ego) también ilusorio, y que todos ellos son realmente nuestro ser, es la supina y tremenda ilusión de ilusiones que atrapa en samsárico ciclo, imaginando laborar por trascenderlo.
Comprender que en el tiempo nunca se puede saber en totalidad, acalla el juicio insensato que fabrica egos. Silencio. Paz. Comunión. Amor. El misterio, súbita y milagrosamente, se revela claro allende elaborados conceptos, escindidas partes, esotéricas mancias o sesudas especialidades: la Verdad Es sin fisuras ni elongaciones.
Ciertamente, el tiempo necesita cuerpos separados, y los cuerpos separados tiempo. Más, por eso, el tiempo es tan sólo una perspectiva, un sesgo de experiencia limitada en aparente desarrollo; un continuo de memorias de una identidad sustancialmente inexistente; un espejismo, no la Realidad; una alucinada y temible tiniebla, no la Luz; un engaño, no la Verdad; un insidioso temor; no el Amor; un combativo, agotador y divisor ego, no la Paz de la Divina Unicidad Absoluta e Ilimitada extendiéndose en creativa comunión. Esa Divina Unicidad Absoluta e Ilimitada, bienaventurada esencia del SiempreViviente DIOS VIVO, que palpita inmaculada en ti, en mí y en todos, incluidos los que están, estuvieron o vendrán.
Aquí y ahora, lo intemporal abarca lo temporal... ¡Aleluya! ¡Bendiciones! ¡Aleluya! Nada personal que hacer, todo esencial que convivir. ¡Paz, Amor y Plenitud en vuestros santos corazones, Hermanos en el Infinito Amor de DIOS VIVO!
Luis (Khaam-El)
-Un servidor del DIOS VIVO-

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