En cuanto atendemos al presente en paz, sin prejuicio alguno, con mente humilde y receptiva, el presente nos enseña la proximidad del pasaje de lo mundano a lo sagrado, la inmediatez de la intemporalidad Divina; hablándonos directo al corazón sobre la sustancial hermandad de las almas, la espiritual resurrección a la vida imperecedera, la bienaventurada plenitud del Amor que nos vincula a los unos con los unos en la gloriosa comunión de DIOS VIVO.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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