Elevar el alma, cuidadosos, hacia las fecundas frondas de lo Divino, santo y eterno, enraizando nuestros corazones junto a las benditas corrientes de Agua Viva que a todos, de día y de noche, riegan y nutren con el mismo Amor pleno, nos evita y sana las dolorosas laceraciones de ponzoñosos y secos espinos egoicos, al par que nos libra de los calamitosos tropiezos que los fatuos roquedales mundanos tienden al desprevenido y timorato caminante, cuando este -acomodaticio- acata y sigue sus traicioneros consejos temporarios. Consejos todos ellos que, al poco, sin remedio, el supuesto éxito prometido malogra y dispersa como estéril hojarasca al viento.
KHAAM-EL

No hay comentarios:
Publicar un comentario