La tentación más grande, más traicionera y llamativa, de suculento sabor en un principio y amarguísimo resultado en cuanto se digieren las consecuencias de su comisión, es caer en la codiciosa y desconfiada astucia envidiosa de 'ser como', 'adquirir tal ventaja' o 'merezco esto y lo otro', camuflada tras sopesadas actitudes fingidoras de ser víctimas de una injusticia o engaño, y que con celeridad acusan a otro intentando eludir la propia responsabilidad, en lugar de -reconocido el pecado- arrepentirse humildemente, aceptar que sólo se esperaba una 'buena excusa' para realizar lo no conveniente (el mal) como si sí conviniera (el bien), y sinceros rectificar, demoliendo las perniciosas justificaciones subsecuentes, el serpenteante rumbo de los diabólicos anhelos egoístas que, intentando esconder antiguas mentiras, endurecen un corazón avergonzado de ser visto en su pecaminosa desnudez, elaborando nuevos engaños asesinos de la Inmaculada Inocencia del Alma, entenebrecedores de la Eterna Luz de la Verdad, veneradores de la hostilidad carnal y distanciadores de la Espiritual Plenitud de Vida de DIOS VIVO.
KHAAM-EL

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