domingo, 12 de octubre de 2025

SER FIELES A DIOS VIVO NOS SALVA Y RESUCITA DEL FATAL IMPERIO DE LA CARNE

    Por duro que suene, comprender en profundidad
 que ansiar y esperar de nuestro paso por esta vida que todo sea llanuras y opulento vergel, libre de escarpaduras y desérticas poquedades, es supina estupidez, terrible espejismo o palmaria ignorancia, que en lugar de liberarnos y llenarnos el corazón con el gozo del Sumo Bien del Santo de los santos, lo endurece y aprisiona en el sufrimiento y la angustia del diabólico mal. Ese ponzoñoso razonar carnal que a nadie ve excepto a sus propios y pequeños intereses de mezquina índole, crucificando al inocente por no aceptar la propia cruz.
    Así pues, tengamos bien presentes, hermano/a en Cristo, las Palabras de Pablo de Tarso en la 2ª carta a Timoteo, versos 8-9: "Acuérdate de Jesucristo resucitado de entre los muertos, descendiente de David, como predico en mi evangelio, por el que estoy sufriendo hasta verme entre cadenas como un malhechor: ¡pero la palabra de Dios no está encadenada!". Porque la libertad, el amor y la plenitud con las que la inconmovible fidelidad del Bien Verdadero colma nuestro ser, no vienen del tiempo, el ego y la voluble carne, sino nacen del Espíritu y de la Eterna Bondad que todo arrepentimiento sincero perdona y renueva, que toda oscura cruz humildemente aceptada ilumina convertida en senda de salvación, y que a todo prójimo que a uno llega escogido por la Sabia Providencia Divina, de cierto y sin miedo, ni humanos cálculos, desde el Corazón le habla y con entereza obra por verlo salvo en la Bienaventurada Gloria de DIOS VIVO.

KHAAM-EL


No hay comentarios:

Publicar un comentario