jueves, 29 de enero de 2026

CON DIOS VIVO LA ETERNA VIDA EN COMUNIÓN SE VIVENCIA

    Afanarse sobre todo en lo perecedero es trajinar finalmente por nada. El ego (que no somos pero que nos tienta a creernos él), en su exasperante limitación carnal/intelectiva, se agarra desesperado a esa desesperante nada considerada mucho suponiéndola torpemente esperanzadora. Más, quedarse en un pequeño oasis rodeado de desierto es una prisión en la que el alma oprimida y temerosa languidece escondida de un entorno temible. Confía. Que tu propósito sea la Verdad por encima de las vanas apariencias mundanas. No escuches la temerosa y temible voz egoica. Sal confiado al desierto. Atraviésalo con DIOS VIVO guiándote en tu corazón, y renacerás en un ámbito inefablemente esplendoroso colmado de eterna comunión. Porque para el Espíritu no hay perecedera carne que lo confine y destruya.

-Un servidor de DIOS VIVO-


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