Escuchar y contemplar al prójimo sin los sesgos del pensamiento personal entrelaza las almas allende las limitaciones espacio/temporales. Revelándonos una amorosísima comunión eterna con él y con todos, infinitamente superior a la que los sentidos usuales de la carne y el intelecto nos ofrecen, desplegándose justo aquí, precisamente ahora, en un ámbito incuestionable que todo lo abarca y abraza.
-Un servidor de DIOS VIVO-

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