sábado, 11 de abril de 2026

SOMOS DE LA TRASCENDENCIA, NO DE LA CARNE

    Abrigarse estando acalorado o glotonear con el estómago ahíto, además de contraproducente es desatinado para el buen funcionamiento del organismo; de la misma manera, acumular riquezas y bienes materiales teniendo lo justo y necesario para vivir también es contraproducente y desatinado, en este caso aun más grave que el antes referido, pues afecta a la sanidad del alma.
    En consecuencia, frente a una vetusta y falaz espiritualidad, centrada en una confortable seguridad material como baremo de sentirse o no agraciado y validado por lo Divino, que siempre termina por desasosegar el ánimo con la egoica fragilidad mundana del 'nunca hay suficiente', se precisa una renovada y vera espiritualidad, cimentada sobre la trascendencia de lo material mediante el generoso y fraterno compartir del Amor auténtico, deshacedora del ego y obsequiadora de 'una paz que el mundo no conoce'.

-Un servidor de DIOS VIVO-


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