Aunque tiemble el terrestre orbe, las aguas desborden sus cauces
y ruja el aire envuelto en tonantes llamas,
quienes guarden la Ley Santa en sus corazones nada han de temer.
Del fuego purificador nace el Diamante Sagrado
que atiende a la Palabra Creadora que todo lo sublima,
y ni oro ni plata regirán más el mundo externo e interno.
El viejo y equivocado ego
-de 'la serpiente antigua' surgido- se desvanece como el humo.
Nada fútil queda, sólo lo esencial...
Vacío colmado de infinita comunión.
La gloria del Verbo Divino se manifiesta plenamente,
espiritualizando los mundos de la carne a la semejanza celeste.
El ayer, perdonado. El hoy, santificado. El mañana, inmortal.
Amor. Amor. Amor.
Verdad. Verdad. Verdad.
DIOS VIVO palpitando en el Templo Humano.
Bendición. Bendición. Bendición.
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
-Un servidor de DIOS VIVO-

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