domingo, 12 de abril de 2026

BIENAVENTURADOS LOS QUE NO SE AUTOENGAÑAN, PUES ELLOS ANDARÁN LAS SENDAS QUE LLEVAN A LA VIDA ETERNA

    
Nacimos donde debíamos estar en el tiempo y forma, y conocimos y conoceremos a los que hemos de conocer. Nada es azaroso. Mas, ¿pensamos, decimos y hacemos lo que en verdad debemos pensar, decir y realizar para vivir libres de egoicas memorias, e invitar al prójimo a andar como nosotros por las espirituales sendas de la Luz, el Amor y la Vida Eterna? He ahí el quid, el meollo de la humana existencia.
    No nos amilanemos ni avergoncemos si nos hemos alejado de la buena senda, aquí y ahora, si no nos autoengañamos con los impostores argumentos de la carne, que -desoyendo al Espíritu Divino- a esa misma carne encumbran sobre el Espíritu, podemos siempre, como nos recuerda 'Un Curso de Milagros', "elegir de nuevo".
    En verdad, toda circunstancia es una bienaventurada oportunidad para escudriñar nuestras creencias (con franqueza, ¿éstas unen y bendicen? -lo justo y verdadero-; o, a escondidas, ¿éstas dividen y murmuran? -lo indebido y falaz-) y repensarlas, si este es el caso, enmendar su equivocado discurso y rectificar de inmediato los actos de ello derivados... ¡Y de repente, la Luz! DIOS VIVO Mismo, desde lo hondo de nuestros Corazones Despiertos, nos guía por las inequívocas sendas que a la Plenitud de la Vida Eterna conducen.

-Un servidor de DIOS VIVO-


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