DIOS VIVO, nuestro 'no fin', jubiloso, calmo y eterno, irradia incontables bendiciones desde lo más sagrado, puro y auténtico, desde lo más íntimo, fraterno y sutil de nos; recordándonos que somos Uno en esencia y en verdad... Y Su Espíritu, con fuerza de fuego santo, crepitante en lo más profundo del núcleo esencial que nos alienta, sustenta y plenifica, al humano confín le libera de ataduras, celdas y cadalsos.
KHAAM-EL
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