1.
Todo lo que no es vanidad se desprende finalmente de los infecundos ropajes del tiempo para volver a fulgir en la desnudez de su fructífera inocencia original.
2.
Al permitirse ver lo contradictorio e ilusorio como real, y tras estar por un tiempo en el tiempo envueltos en sus convincentes fantasmagorías, por la gracia, de súbito, un milagroso instante intemporal ilumina todo el espacio/tiempo en la coherencia indestructible de la Divina Unicidad, desengañándonos de tal seducción de contradictorio y nefasto influjo, mientras posibilita así que libre y voluntariamente la ilusión de ser separados de la comunión de Espíritu sea felizmente abandonada.
3.
Aquello que no sabía pero creía saber (ego) por siempre se desvanece al fin del tiempo, y lo que de veras sabía (Alma) ahora sabe que nunca dejará aquí de saber del Amor y la Eterna Vida.
4.
Del DIOS VIVO somos.
¡Bendiciones!
5.
Al DIOS VIVO regresamos.
¡Aleluya!
6.
En DIOS VIVO eternamente comulgamos por Su Bienaventurada Plenitud.
¡Gloria por siempre a DIOS VIVO!
Amén.
-Un servidor del DIOS VIVO-


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