Mira desde la ecuanimidad la óptica carnal, y no te apegues a ella como si fuera definitiva en sus hipnóticos vaivenes (vaivenes que en un momento, súbito, toda forma devoran)... Porque, todo fin -en consciencia y esencia- es un no fin; pues, conlleva un nuevo principio.
En el tiempo y sus cuerpos, todo principio se torna a su vez, siempre, en un flujo dinámico conducente a otro principio (espejismo flujo y reflujo del aparente evolucionismo egoico, falso ser mortal, división y sufrimiento)... Ya que todo sucede -en consciencia y esencia- en la Oceánica Plenitud Inmutable de DIOS VIVO (Despertar a la Realidad de la Comunión Espiritual, Verdadero e Inmortal Ser, Amor y Bienaventuranza).
Khaam-El
-Un servidor del DIOS VIVO-

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