para que las una en una misma obra de resurrección.
En Él, mi mano es tu mano
y tu mano es la mía.
La mano del prójimo: la nuestra,
y la nuestra: la mano del prójimo.
Colaboremos generosos con manos inocentes
para que no haya mezquindad, sino bondad.
Todas las manos palpitando a una,
laborando al unísono fraternas, felices, en paz
tanto en la cercanía como en la distancia,
pues en el Espíritu no cabe separación.
Ahora, por fin, todas las manos inseparables.
¡Todas las manos juntas en un mismo y eterno Amor!
-Un servidor del DIOS VIVO-

No hay comentarios:
Publicar un comentario