Despertemos del diabólico sueño de lo separado... Invoca a la Verdad.
Traspasemos los muros de la carne con el Espíritu... Encamínate al Amor.
Trascendamos el tiempo con conciencia pura y eterna... No temas.
Vayamos al Origen, dejando de girar en una ilusoria periferia... Renace.
No hay distancias entre yo y DIOS.
No hay distancias entre todos y DIOS.
No hay distancias entre la totalidad y DIOS.
Luego, ¡no hay distancia alguna entre tú, yo, todos y todo en DIOS!
De esa unicidad de Amor Divino en plenitud, somos. ¡Y a ella retornamos!
¿Contemplaste ya la Luz que no precisa de corporales pupilas? ¡Aleluya!
¿La extiendes desde el Corazón Sagrado al prójimo indiviso? ¡Bendiciones!
-Un servidor del DIOS VIVO-

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